El Alma Mía de Darío Lazar
25 jun
- El Alma Mía de Darío Lazar. Anónimo (Javier XYZ). Versión final en junio de 2022. Descargar texto completo aquí.
25 jun
20 jun
La situación de la atención primaria en España es lamentable, con un deterioro que parece irreversible como demuestran la renuncia a plazas de MIR de Familia, y el incremento de las pólizas privadas como mecanismo paliativo a lo público. Frente el pesimismo generalizado, quienes han participado en el Seminario de Toledo sobre “ética de las pequeñas cosas” han elaborado una propuesta que revierta la situación y para ello han elaborado este manifiesto para iniciar una campaña de “cien flores” en que se aliente el análisis y las críticas del modelo, de los recursos, de los profesionales, de la gestión y de las políticas. Una campaña que, parafraseando a Mao Tse-Tung “permita que 100 flores florezcan y que 100 escuelas de pensamiento compitan en la política de promover el progreso de las respuestas a la enfermedad y al sufrimiento mediante mejoras de la protección, promoción, prevención y atención a la salud y la enfermedad”. Es decir, pasar de una cultura de la queja a una cultura propositiva que ofrezca con imaginación y rigor las mejores alternativas posibles y el camino a recorrer para alcanzarlas.
20 jun
En los Seminarios de Innovación en Atención Primaria (SIAP) se mantiene un debate virtual por correo electrónico previo al encuentro presencial. En el caso del SIAP de Toledo el debate virtual comenzó un mes antes del debate presencial, sobre los textos de los resúmenes de las ponencias. Con 19 ponencias hubo 355 intervenciones en el debate virtual, lo que permitió afinar la presentación en Toledo, donde hubo otras 202 intervenciones.
15 jun
10 jun
10 jun
10 jun
De la medicina rural nació el resto de la medicina, como acredita el reconocimiento en Las Partidas de Alfonso X El Sabio, rey de Castilla, en el siglo XIII, de la figura del “físico”, el médico titular de cada población. En esta entrevista se revisa el mundo de la medicina rural en el siglo XXI, con un foco en su singularidad en que es otro mundo distinto al de la medicina urbana, nada que ver. “Entre otras cosas, al menos en pueblos pequeños como los tres en que trabajé (Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón, en total unos 700 habitantes), la soledad de pasar la consulta sin que hubiera en el consultorio ni enfermera ni administrativo. También, la libertad de programar horarios de acuerdo con los alcaldes y el pueblo, lo mismo matutino que vespertino. El dotar a tu consulta con maravillas, como microscopio y material para analizar exudados vaginales, por ejemplo, test rápidos de todo estilo, material quirúrgico de altísima calidad, etc. El cooperar con las maestras del colegio y las cuidadoras de la “casita de los niños” (guardería). El participar con las asociaciones, de mujeres, de ancianos, etc en actividades varias. El hacer cirugía menor sobre la marcha, lo mismo atender urgencias de inmediato, el hacer avisos a domicilio paseando con el cabás y sin prisa, el atender a pacientes terminales también en noches y festivos,…etc”.