40 años de Ley General de Sanidad, y de la reforma de la atención primaria en España

9 jun

La reforma de los ambulatorios y consultorios franquistas se inició en 1984, y en 1986 se aprobó una más amplia Ley General de Sanidad.
Se realizó una reforma “pro-contenido”, de implantación sin experimentación del modelo “único” de centro de salud para todas las Españas.  Hubo mucho entusiasmo, pero poco (o ningún) conocimiento de organización de servicios.
Fue un caso de “malicia sanitaria”, de hacerlo mal por orgullo e ideología sin ciencia, de ignorar todo lo que conocía en el mundo, de despreciar críticas y sugerencias, de negarse a aprender del mundo al que pertenecíamos (por ejemplo, de Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suiza). Se implantó la reforma a sangre y fuego, ignorando toda crítica por más constructiva que fuera.
Fue una reforma “pro-contenido”, una mejora de estructuras y personal, no una reforma “pro-coordinación” que hubiera dado el poder al médico de cabecera para organizar la atención total precisa, para que los especialistas focales fueran consultores, para que el sistema, también hospitalario, girara alrededor de los pacientes (y no al revés, como sucedió y sucede).
En los centros de salud los pacientes giran en torno a los profesionales como demuestran la rigidez de sus citas y programas, el rechazo a los avisos a domicilio, los problemas de acceso, la rotación del personal, la desvinculación con pacientes/barrios/pueblos y el rechazo a los turnos de tarde. La opción final y única de 1984, modelo de los centros de salud, fue franquista en realidad, a favor de una organización burocrática, jerarquizada, militarizada y presta a la corrupción. Y en corrupción han acabado, con profesionales que llegan tarde, “reciben” a los representantes, toman café, mucho café, y se van pronto.
  • La atención primaria en España en 2026. De los ambulatorios a los centros de salud y, tras 40 años, vuelta a los mismos ambulatorios (y se sabía, es un caso de “malicia sanitaria”). Gérvas J, Pérez-Fernández M. Madrid. Abril 2026. Descargar artículo completo aquí.